La gran transferencia de riqueza que vivimos hoy redefine las oportunidades y desafíos de todas las generaciones. Comprender su magnitud y prepararse con visión es esencial para construir un legado sostenible y equitativo.
En las próximas dos décadas, los millennials en Estados Unidos recibirán casi 124 billones de dólares en activos, mientras que en España los baby boomers acaparan un patrimonio cercano a los cuatro billones de euros. Estos datos muestran una transferencia de riqueza sin precedentes, cuyo impacto se sentirá en todos los sectores económicos.
Sin embargo, no todas las generaciones parten del mismo punto. Los millennials españoles, a pesar de contar con el nivel formativo más alto de la historia, afrontan ingresos medios inferiores a la media nacional. Por su parte, la Generación X queda "emparedada" entre unas expectativas de herencia elevadas y un mercado laboral cambiante.
La crisis económica de las últimas décadas ha afectado de manera desigual a los más jóvenes. Entre 2008 y 2024 los ingresos reales de los trabajadores de 18 a 29 años cayeron un 3%, mientras que otros grupos ganaron poder adquisitivo. Ese desequilibrio se traduce en:
Estos indicadores apuntan a un colapso de la riqueza generacional que exige acciones coordinadas para recuperar la equidad y la seguridad financiera de los más jóvenes.
En España, tres cuartas partes del patrimonio de los hogares está en vivienda. El valor inmobiliario supera los 7 billones de euros, equivalente a cinco veces el PIB nacional y al 680% de la renta disponible de las familias.
Ese fuerte enfoque en el ladrillo convierte a la herencia inmobiliaria en la pieza clave de la transferencia. Los baby boomers poseen viviendas libres de hipoteca y disfrutan de una propiedad superior al 88%. Esta realidad se traduce en un aluvión de inmuebles que pronto pasarán a las generaciones más jóvenes.
La riqueza puede transmitirse de múltiples maneras, cada una con su propio impacto fiscal y estratégico. Entre los más utilizados destacan:
Entender cada mecanismo y sus implicaciones fiscales es clave para maximizar el valor del legado y evitar conflictos posteriores entre herederos.
La gran transferencia intergeneracional acentuará las brechas existentes. Las razones principales incluyen:
Esta dinámica puede perpetuar ciclos de pobreza y crear fracturas sociales si no se toman medidas que fomenten la inclusión y la redistribución inteligente de recursos.
Más allá de esperar pasivamente la herencia, cada generación puede adoptar prácticas para fortalecer su futuro financiero y contribuir a una sociedad más justa:
Adoptar estas medidas permite construir un patrimonio sólido y al mismo tiempo contribuir a una distribución de la riqueza más equilibrada.
La gran transferencia de riqueza que se avecina representa una oportunidad única para transformar vidas y fortalecer comunidades. Sin embargo, exige planificación, educación y responsabilidad intergeneracional.
Cada familia y cada individuo pueden convertirse en protagonistas de este legado, adoptando estrategias financieras y emocionales que trasciendan las cifras macroeconómicas. Solo así lograremos que el traspaso de activos no solo incremente el valor monetario, sino también el bienestar y la cohesión social.
Referencias