En un mundo donde gestionar las finanzas personales se ha vuelto tan complejo como necesario, aprender a maximizar cada euro invertido es fundamental. Este artículo explora cómo, paradójicamente, el gasto inteligente puede convertirse en ahorro gracias al uso adecuado de tarjetas de crédito, débito y fidelidad.
En 2019, el Instituto Nacional de Estadística registró un gasto medio por hogar en alimentación de 4.286 euros al año. Este desembolso varía según el tamaño familiar, los alimentos seleccionados y el supermercado elegido. Sin embargo, más allá de la cantidad, destaca una cifra: el ahorro potencial de cambiar a un supermercado más barato se estima en 971 euros al año por hogar. La mayoría de los españoles (75,8%) ya utilizan tarjetas de ahorro o cupones, y un sorprendente 86% participa en programas de fidelización.
Hoy en día, el concepto de “gastar para ahorrar” ya no es solo una paradoja, sino una estrategia que puede transformar nuestro presupuesto.
Existen principalmente dos modelos de devolución de dinero al comprar en alimentación: el cashback directo y los cheques o puntos de fidelidad. En el primer caso, un porcentaje de la compra retorna a nuestra cuenta bancaria. Por ejemplo, un 10% de vuelta en una compra de 100 euros significa 10 euros de ahorro líquido.
Los cheques ahorro, por otro lado, ofrecen descuentos en forma de vales canjeables solo en el mismo comercio. Un 1% de devolución en Carrefour se convierte en ChequeAhorro, que solo puede usarse en futuras compras de esa cadena. Cada modelo tiene ventajas y condiciones específicas, por lo que es esencial revisar límites mensuales, requisitos de gasto y posibles comisiones.
A continuación, presentamos una tabla comparativa de las tarjetas con mejores condiciones para compras de alimentación y otros beneficios asociados:
Para entender el impacto real, veamos ejemplos de ahorro según diferentes perfiles:
En total, un hogar puede ahorrar entre 200 y 350 euros al año siguiendo estrategias combinadas, sin contar ofertas puntuales o duplicación con cupones y marcas blancas.
El uso de tarjetas con recompensas puede llevar a caer en un círculo de gasto impulsivo. Estudios indican que pagar con plásticos reduce la percepción del precio real y activa mecanismos de recompensa en el cerebro, aumentando las compras innecesarias.
Para mantener el control financiero, sigue estos consejos:
El año 2026 llega con nuevas tendencias: cashback digital, puntos canjeables por millas y descuentos en apps. Los jóvenes prefieren bancos sin comisiones y neobancos que integran cashback en alimentación y gasolina.
Con un 86% de españoles utilizando programas de fidelización y casi 70% dispuestos a pagar suscripciones por envíos gratuitos o descuentos, la transformación digital del ahorro se consolida. Sin embargo, solo aquellos que combinen estrategia y disciplina lograrán convertir el “arte de gastar” en una fuente constante de ahorro.
En definitiva, gastar con inteligencia no es solo una habilidad financiera, sino una práctica cotidiana que depende del conocimiento de productos, el seguimiento de nuestras finanzas y el uso responsable de las tarjetas. Así, cada compra puede ser una oportunidad para reforzar nuestro bienestar económico.
Referencias