La inclusión financiera, definida como el acceso útil y asequible a servicios que resuelven necesidades, es un motor clave para reducir la pobreza.
Sin embargo, a nivel global, cerca de 1700 millones de adultos permanecen no bancarizados, con una brecha significativa en América Latina donde 91 millones de personas carecen de cuentas.
Este artículo explora cómo la innovación está transformando vidas y ofreciendo soluciones prácticas para comunidades marginadas.
La pandemia aceleró la digitalización, permitiendo que más de 100 millones accedieran a servicios financieros por primera vez entre 2020 y 2023.
Pero los desafíos persisten, especialmente para mujeres, poblaciones rurales y personas mayores.
En 2017, un tercio de los adultos a nivel mundial no tenía acceso a servicios bancarios básicos.
Para 2021, en América Latina y el Caribe, el 26% de los adultos seguía no bancarizado, según el Índice Global de Inclusión Financiera.
A pesar de avances, como el aumento en tenencia de cuentas del 52% en 2014 al 74% en 2021, el uso efectivo es limitado.
Solo el 18% ahorra en cuentas formales y el 30% accede a préstamos, muy por debajo de economías desarrolladas.
Estas estadísticas subrayan la urgencia de abordar la inclusión con enfoques innovadores.
La digitalización post-COVID ha sido un catalizador, pero se necesita más para cerrar brechas.
Muchas personas enfrentan obstáculos como falta de documentación y desconfianza en instituciones financieras.
Las mujeres pobres en zonas rurales son las más afectadas, representando la mitad de los no bancarizados globales.
Otros factores incluyen la edad avanzada, bajo nivel educativo y falta de acceso a internet.
Superar estas barreras requiere soluciones adaptadas y accesibles para todos.
Las tecnologías digitales están revolucionando el acceso financiero, haciendo servicios más asequibles y convenientes.
Los pagos móviles y digitales han reducido costos, permitiendo que personas usen teléfonos para transacciones básicas.
En países como China y Kenya, más del 80% de la población tiene cuentas, gracias a estas innovaciones.
Las billeteras digitales y neobancos están ganando popularidad, con alta adopción en Argentina, Panamá y Colombia.
Estas herramientas no solo mejoran el acceso, sino que también empoderan a los usuarios con mayor autonomía.
Para quienes no tienen conexión digital, los modelos híbridos combinan tecnología con presencia física.
Agentes en zonas rurales viajan para ofrecer servicios personalizados, complementados con redes sociales.
Banca móvil física, como furgonetas, lleva transacciones y educación financiera a comunidades remotas.
Estos enfoques aseguran que nadie se quede atrás, independientemente de su ubicación o recursos.
La educación es fundamental para que las personas usen servicios financieros de manera efectiva y segura.
Programas gratuitos, como el sitio web de Banco Codesarrollo, ofrecen videos y consejos sobre deuda y seguridad.
En 2023, beneficiaron a más de 3000 microemprendedores y ahorradores de bajos ingresos.
El 65% de los adultos en la región usan cuentas sin ayuda, mostrando un crecimiento en la autonomía financiera.
Varios bancos y fintechs están liderando el camino con soluciones innovadoras y centradas en las personas.
BancoSol en Bolivia utiliza IA para ofrecer créditos a microempresarios, reduciendo tiempos de tramitación.
Verity Credit Union en EE.UU. aplica IA para préstamos equitativos, aumentando aprobaciones en comunidades marginadas.
Iniciativas como Beneficial State Bank aceptan ITIN para tarjetas y préstamos, apoyando a inmigrantes.
Estos ejemplos demuestran que la innovación puede ser inclusiva y transformadora a gran escala.
Tener una cuenta bancaria no es suficiente; es crucial avanzar hacia el ahorro, crédito y uso autónomo.
Muchas personas con cuentas aún dependen del efectivo o no aprovechan servicios completos como seguros.
En la región, solo 3 de cada 10 tienen préstamos, seguros o inversiones, indicando una subutilización.
Abordar estos desafíos requiere un enfoque holístico que combine tecnología, educación y políticas.
La próxima ola de innovación debe priorizar la "inclusión universal" como principio básico en el diseño financiero.
La banca abierta y regulaciones adaptativas jugarán un papel clave en fomentar la competencia y accesibilidad.
Tecnologías emergentes, como IA y blockchain, podrían reducir costos y aumentar la transparencia.
Con un compromiso continuo, podemos crear un futuro donde todos tengan oportunidades financieras.
La innovación no solo cierra brechas, sino que también inspira esperanza y progreso en comunidades enteras.
Al adoptar estas soluciones, cada persona puede dar pasos hacia una mayor independencia económica.
Referencias