En un mundo donde la tecnología redefine cada aspecto de nuestras vidas, el sector financiero necesita estrategias que fomenten el intercambio de ideas y conocimientos. La innovación abierta emerge como la llave para construir un ecosistema sólido, capaz de adaptarse a desafíos globales y de brindar soluciones más ágiles y personalizadas.
La innovación abierta es una estrategia colaborativa de largo alcance que permite a las organizaciones aprovechar ideas externas y compartir conocimiento interno con socios diversos. A diferencia del enfoque tradicional cerrado, que limita el desarrollo de productos y servicios al perímetro de la empresa, la innovación abierta reconoce que las mejores soluciones pueden surgir de startups, universidades, proveedores e incluso competidores.
Más formalmente, se define como “un proceso distribuido basado en flujos de conocimiento gestionados de manera intencional a través de límites organizacionales, utilizando mecanismos pecuniarios y no pecuniarios acorde al modelo de negocio.”
Existen tres modelos primarios que describen cómo las empresas participan en la innovación abierta:
Además, surgen variantes como la innovación colaborativa enfocada en la investigación conjunta, la innovación disruptiva impulsada por startups radicales y los ecosistemas orquestados donde múltiples actores trabajan de forma coordinada.
Para gestionar el intercambio de conocimiento se utilizan:
Mecanismos pecuniarios: implican transacciones económicas claras, como la compra de licencias, la venta de tecnología o inversiones directas.
Mecanismos no pecuniarios: incluyen el intercambio gratuito de recursos, la participación en consorcios académicos y la publicación de resultados de investigación, buscando beneficios indirectos como reputación o nuevas oportunidades de mercado.
El sector financiero combina la solidez de las grandes entidades con la agilidad de las fintech y startups. Para impulsar la innovación abierta, las instituciones aplican diversas metodologías que integran múltiples actores:
Estos métodos crean un puente entre la academia y la industria, donde investigaciones punteras se traducen en productos financieros innovadores.
PostFinance ha abierto su proceso de innovación a colaboraciones con startups, universidades y proveedores tecnológicos. Así ha desarrollado proyectos como tilbago, una plataforma de pagos móviles, y Cardossier, un sistema de gestión de vehículos, ambos fruto de alianzas estratégicas multidisciplinarias.
BNP Paribas, presente en Station F, lleva años impulsando programas como WAI (We are Innovation), un acelerador B2B que ha beneficiado a más de 150 startups con acceso a redes de clientes, mentores y capital. Su fondo Opera Tech Ventures promueve inversiones directas, mientras que adquisiciones como Kantox y GAMBiT expanden su portafolio tecnológico.
La innovación abierta genera valor a todos los participantes:
Además, la transparencia y la colaboración incrementan la confianza del público, esencial en un sector donde los datos y la seguridad son prioritarios.
La innovación abierta no es solo una moda, sino una necesidad estratégica. Al orquestar ecosistemas colaborativos, las instituciones financieras pueden responder con rapidez a las demandas del mercado, crear productos más inclusivos y consolidar un futuro sustentable y competitivo. Al compartir conocimiento y recursos, se construye un ecosistema sólido que beneficia a todos los actores y fortalece la resiliencia del sistema financiero global.
Referencias